¿Por qué tejer?

Mi trayectoria
El amor por la artesanía me fue transmitido desde muy pequeña.
Mi bisabuelo era maestro sastre y su mujer, sombrerera. Juntos dirigían en St. Moritz un prestigioso taller de sastrería y sombrerería. Su pasión por la creación artesanal parece haber seguido viva en nuestra familia hasta el día de hoy.
Ya de pequeña me fascinaban las telas y la lana. Pasaba horas en mi habitación diseñando ropa para mis muñecas Barbie. Por aquel entonces aún no sabía coser, así que mis primeras creaciones nacieron con pegamento, grapas y muchísima imaginación.
Hoy tengo agujas de tejer entre las manos en lugar de una grapadora, pero la alegría de crear sigue siendo la misma. Cada punto me recuerda lo bonito que es crear algo único con tus propias manos.
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Ya de niña me encantaba dibujar y soñaba con convertirme algún día en diseñadora de moda. Mis primeras clases de manualidades comenzaron en la escuela y me llenaban de alegría. Por aquel entonces, tejer y coser formaban parte del programa escolar y, para mí, aquellas clases eran los momentos más esperados de la semana. Ser creativa, dar vida a mis propias ideas y crear algo bonito con mis manos ya lo significaba todo para mí.
Sin embargo, mi trayectoria profesional me llevó inicialmente por otro camino. En lugar de formarme como modista, realicé un aprendizaje comercial en Damen-Coiffeuse. Fue una etapa muy enriquecedora que dejó una profunda huella en mí. Después llegaron años apasionantes en los que me formé como maquilladora, diseñadora de uñas y, más adelante, como visual merchandiser, una formación que finalicé con las mejores calificaciones.
A pesar de todas estas valiosas experiencias, en lo más profundo de mi corazón sentía que faltaba algo. El deseo de trabajar de forma creativa, diseñar y construir algo propio nunca me abandonó.


